domingo, 30 de septiembre de 2012

Pepe Carazo


Pepe Carazo alcanza el infinito

El artista sorprende con una pintura de los iconos geográficos de la provincia burgalesa marcada por la fuerza de su profundidad. Lo expone en la sala Círculo Central de Cajacírculo en Burgos, en la plaza de España, hasta el 18 de octubre

 
¿Para qué llamar caminos a los surcos del azar?...’ Los cuadros de la exposición que Pepe Carazo (Burgos, 1955) protagoniza tuvieron su origen en los versos de Antonio Machado. Junto a su amigo Jean Barré pensaban reeditar ‘Campos de Castilla’ con las ilustraciones de Carazo. El fallecimiento del editor truncó esa idea, pero el pintor burgalés ya estaba impregnado del paisaje.

Han sido tres años de excursiones, paseos, pintura al natural y asimilación del entorno. El resultado no es una sucesión de paisajes, sino un viaje a esos rincones que deja al espectador desprotegido, sintiendo que el viento le azota el rostro, que la niebla le humedece los huesos o que la nieve le hace expulsar vaho por la boca. Porque Carazo no solo ha pintado el típico paisaje castellano de verano, con los campos amarillos del trigo y la cebada, sino que da vida al verde vigoroso de la primavera o al invierno de nieblas blancas.

La peña Amaya desde diferentes perspectivas, el castillo de Castrojeriz, Lunada, La Sía o Estaca de Trueba, el diapiro de Poza de la Sal, la peña Angulo... Carazo ofrece una visión nueva y particular de iconos de la geografía de la provincia. Capta la fuerza de la naturaleza y su profundidad acercando el infinito al primer plano.

Los cuadros han reposado impacientes en su estudio, pero necesitaban respirar otros aires y enfrentarse a quien los mira, un examen al que se enfrenta en la sala Círculo Central de Cajacírculo de la plaza de España.
Carazo pinta como vive y la biografía de cada cual va cambiando con cada paso, con cada decisión. Ahora su obra es diferente en el contenido e incluso en la manera de pintar.

'Nuestras horas son minutos/ cuando esperamos saber,/ y siglos cuando sabemos/ lo que se puede aprender.' Los lienzos que conforman la exposición ‘El infinito’ están moldeados con espátula y creados con pigmentos hechos de la propia tierra -piedras y minerales molidos-. Elaborados con acrílicos, en sus cuadros ha modificado su paleta para entablar una simbiosis con el ambiente del paisaje. Y es que una de las claves de la pintura de Pepe Carazo está en esos pigmentos que salen de sus propias manos. Por eso son otros sus verdes, sus ocres y hasta sus blancos. Brillan y deslumbran porque son reales aunque no sean completamente fieles. El coraje telúrico que los da forma, impetuoso y sobrecogedor, llama la atención por el brillo que desprende y por su tacto, suave y denso, que descubre debajo un gran cantidad de pintura. Carazo ha prescindido de la materia y textura que marcaron sus primeras obras para crear eliminando, pintando y retirando lo que sobra hasta fraguar su personalidad.

Los cuadros de los que hablamos estarán expuestos hasta el 18 de noviembre. Los hay de cuatro metros (como uno tríptico espectacular de la peña Amaya) y los hay de pequeño formato. En todos el autor se acerca al infinito con la autoridad de quien se deja convencer por el cuadro que habla desde el interior, deteniendo la tentación de la ególatra mano del artista que quiere tener la última palabra.

INMACULADA LÓPEZ DE LA HERA





*‘Infinito’. Pepe Carazo. Sala de exposiciones Círculocentral. Plaza España, 3. Burgos Del 21 de septiembre al 18 de noviembre. Horario: de martes a domingo, de 12,00 a 14,00 horas y de 18,00 a 21,00 horas.

lunes, 24 de septiembre de 2012

NARCISO MAISTERRA - PINTURAS           

            A lo largo de su carrera, el palentino Narciso Maisterra ha dado muestras suficientes de poseer una personalidad artística independiente e irreductible, al margen de los circuitos oficiales y oficialistas del arte -tan dados a las modas y al estrellato- y ha tratado temas diversos, incluso contrapuestos, siempre con innegable maestría.

            Podría haber elegido cualquiera de ellos para mostrarnos una restrospectiva digna de su trayectoria y salir airoso, pero él ha seleccionado, y hemos de agradecérselo sin duda, un tema que le es muy querido porque le permite dar fiel muestra de su buen hacer: el desnudo.

            Desnudez sí, pero no indiferencia, es lo que nos propone. Una propuesta rabiosamente  personal, a veces hiriente de puro concreta, porque los desnudos de Narciso no buscan la belleza, sino la constatación de lo que la desnudez esconde.

            Por eso sus modelos no parecen orgullosos de lo que en apariencia parecen mostrar. Sus gestos muchas veces anodinos así nos lo indican, sin embargo hay algo en ellos, un modo de impudor que no reside en la exhibición de unos cuerpos tan normales que hacen daño porque nos recuerdan a los nuestros, sino en la muestra descarnada de lo que tras el desnudo físico se agazapa y que es lo inquietante de la obra de Maisterra. Ese poder sentir, como una revelación luminosa, lo que los modelos nos están gritando sin palabras, sus miserias que son las nuestras, su condición de perdedores irreductibles que Narciso retrata sin piedad y al mismo tiempo con una enorme ternura porque también él se sabe parte del mundo que nos propone.

            Pero su sabiduría para conseguir inquietarnos con sus cuadros no viene de la nada. Son muchos años de constante aprendizaje y continua observación desde sus primeros intentos como estudiante en el Círculo de Bellas Artes de Madrid a su estancia en Estados Unidos y su voluntaria reclusión en Fuentes de Valdepero, los que Maisterra soporta sobre sus espaldas para llegar a los resultados que ahora parecen tan evidentes y nos producen el desasosiego de quien quisiera apartar la mirada para no verse reflejado.

            Basta con recorrer esta muestra retrospectiva, tan llena de matices, cambios, técnicas, maneras en busca de lo mismo, para comprobarlo.

            Y viendo algunas de las obras expuestas nos puede dar la tentación de pensar en Bacon,  Lucien Freud y otros artistas contemporáneos, pero no nos equivoquemos, los caminos a veces confluyen y otras se bifurcan, pero nunca son el mismo camino. Narciso Maisterra va trazando, sin duda, el suyo propio y sus obras así nos lo confirman desde sus anatomías doloridas.

            ¿Cabe más realidad?.

JULIÁN ALONSO







sábado, 22 de septiembre de 2012

BLOG DE LA ASOCIACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN DE CRÍTICOS DE ARTE



Estamos trabajando. este es un blog en pruebas al que se irán añadiendo contenidos

PACIENCIA